Paredón de los Mártires
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Eternamente vive quien muere por la patria: la frase que José Cayetano Vásquez dirigió a los tunjanos en su proclama hoy acompaña el muro donde él mismo fue fusilado. El Paredón de los Mártires conserva el muro original de adobe, protegido bajo una cubierta y un cerramiento de vidrio, con huellas de los disparos, en el Bosque de la República. El viernes 29 de noviembre de 1816, día de mercado, a las diez de la mañana, fueron fusilados aquí, por orden del Pacificador Pablo Morillo durante la Reconquista, José Cayetano Vásquez, que había sido gobernador de la república de Tunja, Juan Nepomuceno Niño, presidente gobernador elegido en 1812, y el teniente coronel José Ramón Lineros, teniente de gobernador de El Socorro. Esa noche los enterraron en una fosa común de la cercana ermita de San Laureano. Cien años después, en 1916, Tunja celebró el centenario de sus mártires con desfiles, misas y una peregrinación cívica. Los restos se exhumaron, se veneraron ante el muro y se trasladaron a la catedral. Frente al paredón se alzan sobre columnas de mármol los bustos de Vásquez y de Niño. Visita: el paredón está en el Bosque de la República, al sur del centro histórico y cerca de la ermita de San Laureano y de la Columna a los Mártires. Es un espacio al aire libre; no se publican horarios ni tarifas.







