Convento de Santo Domingo
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La plaza de Santo Domingo, con sus mesas al aire libre y la voluptuosa Gertrudis de Fernando Botero, tiene como telón de fondo uno de los conjuntos religiosos más antiguos de Cartagena: el convento de los dominicos, la Orden de Predicadores, presentes en la ciudad desde su fundación en 1533. Sus comienzos fueron humildes. La primera sede, en la Plaza de la Yerba, fue un cobertizo de paja y barro, y tras el incendio de 1552 los frailes se trasladaron a un nuevo solar. Las obras del edificio actual arrancaron en 1578, avanzaron con lentitud por falta de fondos y el templo se terminó en 1630; el claustro siguió en obra durante buena parte del siglo XVIII. El cronista fray Alonso de Zamora describió una fachada austera que se transformaba en admiración al cruzar el umbral y descubrir el gran patio. En 1833 el convento fue expropiado y cedido a la diócesis, que lo usó como seminario, colegio y escuela de bellas artes. Restaurado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) con su programa de escuelas taller, desde 2004 el claustro alberga el Centro de Formación de la Cooperación Española, con exposiciones, biblioteca y actividades culturales. Qué ver: la fachada y la torre de la iglesia, que sigue abierta al culto, el claustro y la escultura de Botero en la plaza. Para visitar las salas, consulta la agenda en cfcartagena.aecid.es.







