Cojines del Zaque
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Sobre la roca viva del cerro de San Lázaro, al occidente de Tunja, dos discos de piedra tallados por los muiscas siguen mirando hacia el oriente. Son los Cojines del Zaque, también llamados Santuario del Zaque de Hunza, uno de los pocos vestigios prehispánicos que se conservan en la capital boyacense. Se trata de dos monolitos circulares de aproximadamente un metro de diámetro y unos veinte centímetros de alto, tallados en la misma roca del cerro y alineados hacia el oriente. No hay documentos de la época que expliquen su función: la tradición y la historiografía del siglo XIX los interpretan como un lugar de culto al sol, al que llegaba en procesión el zaque desde su cercado, sobre cuyas ruinas se levantó después el Claustro de San Agustín. Investigadores en arqueoastronomía han estudiado su alineación con la salida del sol en los solsticios. En la Colonia el cerro se conoció como Loma de los Ahorcados, y durante años las piedras fueron llamadas popularmente «Cojines del Diablo». El sitio está incluido en el Plan Especial de Manejo Patrimonial del Conjunto Monumental de Tunja, aunque en 2023 se denunciaron grafitis sobre las piedras y falta de mantenimiento. Es un espacio al aire libre, a poco más de un kilómetro al occidente de la Plaza de Bolívar (Transversal 17A). No hay horario ni tarifa publicados por fuentes oficiales; conviene visitarlo de día y, si es posible, con guía local.







