Laguna de Guatavita
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Un cráter casi circular de aguas verdes, rodeado de bosque altoandino a unos 3.100 metros de altura: así aparece la laguna de Guatavita al final del sendero. Para los muiscas fue un lugar sagrado y está ligada al origen de la leyenda de El Dorado: según los relatos, el nuevo cacique entraba en una balsa con el cuerpo cubierto de polvo de oro y, en el centro de la laguna, se ofrendaban piezas de oro y esmeraldas. La leyenda atrajo a buscadores de tesoros durante siglos y el gran boquete que se ve en el borde del cráter es huella de un intento de desaguarla. Hoy es un área protegida administrada por la CAR (Reserva Forestal Protectora Laguna del Cacique Guatavita y Cuchilla de Peña Blanca), con frailejones, atrapamoscas y vegetación de subpáramo. La visita es una caminata guiada obligatoria de unas dos horas por un sendero con escalones, que pasa por una réplica de casa ceremonial muisca y termina en miradores sobre la laguna. No se permiten picnics, camping ni perros. Datos prácticos: la laguna está en la vereda Tierra Negra de Sesquilé, a unos 57 km de Bogotá, por la Autopista Norte y el desvío hacia Sesquilé y Guatavita. Abre de martes a domingo y festivos, con ingresos entre la mañana y las 4:00 p. m.; la entrada tiene costo y las tarifas cambian cada año, así que conviene confirmarlas con la CAR. Lleva ropa abrigada e impermeable.







